jueves, 29 de enero de 2015

Celebrando mis 30

Recién llegada a los 30, después de dos intensas semanas en las que no me ha dado prácticamente tiempo a nada y en las que he ido poco a poco asumiendo mi recién cambio de década. Os puedo hablar de cómo fue el día de mi cumpleaños sin que me salte alguna lagrimilla por miedo a que me salga otra arruguilla ;) Así que aquí va mi primer post del año!

Si soy realmente sincera, no me esperaba nada para este día, ya que mi Señor Marido no es muy dado a organizar fiestas ni hacer grandes despliegues para las celebraciones; dice que no sabe y que eso me lo deja a mi.
¡Pero para que me voy a engañar! Para mis adentros estaba deseando que me hubiera preparado algo especial, una gran sorpresa, un coche con un lazo, muchos globos de colores, unos bonitos zapatos a lo Carrie Bradshaw, una escapada romántica a París... Pero me auto convencí de que no habría sorpresa, ni una gran fiesta, ni globos, ni zapatos, ni ná de ná.

Así que hablamos de pasar el fin de semana en la costa, ir a comer alguna paella a mi restaurante favorito de Tossa de Mar y disfrutar del sol que estaba haciendo esos días. 
Que sí, que también me hacía ilusión pasar mi cumpleaños los tres juntos disfrutando en familia del fin de semana y desconectando de todo. Pero la primera opción no habría estado nada mal ¿no?

Pero para mi sorpresa este año, el Señor Marido me sorprendió de buen grado!

El viernes 16 por la noche (ese día es mi santo y al siguiente mi cumpleaños... si si... ) estaba yo recién salida de la ducha, con mis cremas puestas, en pijama, con la bata  y me disponía a preparar la cena para cuando llegara mi pimpollo. Mi hija no se había dormido y estaba viendo los dibujos y ella siempre es quien me alerta cuando llega "papi", pero esa noche al escuchar abrir la puerta vi que ella no decía nada y al mirar por la puerta de la cocina vi a mis primos y mi marido con globos, gafas horteras de fiesta, un ramo de flores y sus mejores sonrisas diciendo "Felicidadeeeeees".

Casi me muero de la vergüenza por mis atuendos, pero nada me pudo hacer más ilusión que verlos allí y saber que era por mi!! Así que después de la tanda de besos, abrazos, odiosas fotos que quedarán para la posteridad y que no se si enseñar algún día por pura vergüenza ajena (yo sin maquillar, en modo maruja total, pelos de loca... imaginaros!) a la que me dejaron me escapé corriendo a mi habitación a ponerme unos pantalones y un jersey para estar algo más presentable.

Cenamos pizza, patatas de bolsa y coca colas, algo de lo más acertado para una fiesta de cumpleaños ¿no creéis? Y si me pongo a pensar... no necesitaba nada más porque la compañía ya me llenaba!

Fue un cumpleaños que nunca olvidaré, fue algo sencillo pero para mi muy emotivo porque sé que  mi Señor Marido hizo un gran esfuerzo y ese es el regalo más bonito, ya que lo hizo porque sabía lo importantes que son los cumpleaños para mí. Y qué decir de mis primos, que fueron de 10, que me hicieron sentir afortunada de tenerlos y que pasé una noche de olé y si no que le pregunten a mi amiga "resaca" el sábado por la mañana, que no me dejó hasta casi la tarde ;D

Sólo puedo dar las GRACIAS, porque fue unos de los cumpleaños más bonitos que he tenido y estoy segura que hasta Carrie Bradshaw siente envidia ;D





¡Besos y feliz día!