viernes, 16 de diciembre de 2016

REFLEXIONES (PRE) NAVIDEÑAS

Hace unos días me enviaron un WhatsApp con el enlace a una historia que me ha hecho pensar, recapacitar y reflexionar mucho. La historia trata de una familia que estuvo durante 1 año sin comprar nada más que lo necesario, tratando de ahorrar para cambiar las compras innecesarias por experiencias en familia. Y lo mejor de todo es que sus hijos no lo llegaron a notar!

Y ahora, con la llegada de la Navidad, Papá Noel, amigos invisibles, Reyes Magos... me ha dado que pensar.

Muchas veces, por no decir la mayoría, compramos cosas innecesarias que lo único que hacen es ocupar espacio y acumular polvo en cantidades ingentes hasta que mueren en el olvido. Así que después de leer el libro que escribió esta familia, que se llama "The Year without a Purchase: One Family's Quest to Stop Shopping and Start Connecting" (El año sin compras: la aventura de una familia que dejó de comprar y empezó a conectar). He decidido que en el 2017 voy a tratar de aplicar en la medida de lo posible conmigo y con mi familia las lecciones que nos dan en ese libro. Como el dejar de realizar compras superfluas y dirigir tu energía (y dinero) a lo realmente importante.

Una de las lecciones que más me ha gustado a sido la que dicen que "cambian los juguetes por experiencias con la familia y/o amigos". Creo que si consigo eso, me daré por satisfecha. 
Yo de pequeña lo que más ilusión me hacía era pasar tiempo con mis padres, hacer cosas con ellos. Los echaba de menos y necesitaba saber que estaban ahí. Y de verdad creo que es no se paga con todo el dinero/juguetes del mundo, ya que si le das a elegir a un niño entre un juguete o pasar tiempo viviendo mil aventuras contigo, estoy convencida de que elegiría la segunda opción  sin pestañear.

En el libro también nos explican que cambiaron la manera de hablarle a sus hijos. Dicen que cambiando la manera de hablarle a tus hijos ellos perciben una u otra cosa y es bien cierto que funciona así. Según lo que nos cuenta, ellos solían decirles a sus hijos 'eso es demasiado caro', y lo que conseguían era que los niños pensaran que lo único que se necesitaba era más dinero para poder comprar lo que pedían. Así que rectificaron su manera de expresarse y empezaron a decir 'no lo necesitamos' y eso hizo que sus hijos comprendieran la diferencia.

No sé ahora que voy a hacer porque que ya tengo los regalos de estas navidades comprados para los niños. no sé si devolver algunos, donarlos... Creo que me queda mucho por aprender y cada día algo nuevo se mueve dentro de mí para que siga creciendo como persona.

Vosotros habíais leído esta historia? Hacéis algo parecido? Os gustaría que vuestros hijos valoraran más lo que tienen? Os atreveríais a estar un año sin comprar nada?

Y hasta aquí mis reflexiones (pre) navideñas. 




¡Besos y Feliz día!